Las ideas también arden

Cada marzo, el fuego transforma nuestras ciudades

Las Fallas nacieron de algo muy sencillo: quemar lo viejo para dejar espacio a lo nuevo.
Carpinteros, artesanos y vecinos sacaban a la calle lo que ya no servía. Aquellos montones de madera acabaron convirtiéndose en arte efímero.
En Dénia, como en tantos lugares del Mediterráneo, las Fallas nos recuerdan algo importante: TO DO proyecto empieza con un trazo.
 

La arquitectura también empieza así

Antes de existir un edificio, hay algo invisible: una idea.

  • Un pensamiento.
  • Un trazo.
  • Una conexión entre muchas posibilidades.

La instalación de hilo rojo que hemos creado en nuestro espacio representa ese momento invisible del proceso creativo.

Miles de líneas que se cruzan, se tensan y se conectan.

El hilo rojo

El rojo no es casual.

Es el color del fuego.
El color de las Fallas.
El color de la energía que transforma.

Cada hilo representa:

  • Una idea
  • Una conversación
  • Un boceto
  • Un error
  • Una decisión

Hasta que, entre todos, construyen algo nuevo.

Una instalación efímera

Esta pieza desaparecerá. Igual que las Fallas desaparecen cada 19 de marzo. Pero lo importante no es cuánto dura. Es la experiencia que genera mientras existe.

Una inspiración artística

Para esta instalación nos hemos inspirado en el trabajo de la artista japonesa Chiharu Shiota, conocida internacionalmente por sus instalaciones realizadas con miles de hilos que invaden el espacio y lo transforman.

En sus obras, el hilo representa conexiones invisibles: recuerdos, pensamientos, caminos que se cruzan.

Nos interesaba especialmente esa idea.

Porque la arquitectura también nace así.

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